Según el único marcador que miro (el que importa), si las estadísticas se cumplen (seguro que no) este es el tiempo que me queda respirando:
La historia de esto, y por qué me acompaña, ya la expliqué aquí.
Si la app me dejara registrar las fabadas que llevo esta semana, me rebajaría algún mes.
Esperando que todo vaya bien (que no) me queda media vida por vivir.
Como no sé qué vendrá, me centro en lo que ya ha llegado.
Esta es mi ficha técnica, la parte del Vitae del Curriculum.
Dónde estoy hoy, tras 40 años de paseo.
Lo que hago.
Poco importante, pero te resumo: buscar la profundidad.
En mí y en los demás. En lo que hago y en lo que hacen.
Encaro a las personas como Alan Grant con los dinosaurios: desde el asombro, el respeto y la admiració.n
A veces encuentro vacío; otras, verdad. En ocasiones incluso magia.
Lo consigo preguntando sin piedad ni vergüenza; todo para saber qué tienes escondido, lo que no quieres enseñar.
Casi siempre lo encuentro sin que me lo digas.
Lo que pienso (hoy).
Tengo páginas enteras escritas, así que te dejo un resumen, que en verano dicen que todo debe ser fresquito.
Solo importa lo que te cuentas. La relación entre lo que te dices, lo que sientes y lo que haces es indestructible.
La motivación es efímera. No dejes que tus acciones dependan de ella.
Tu mejor vida debe ser la que no cuentas.
Viaja para ponerte a prueba, no para ponerte a salvo.
La felicidad es un compañero de viaje, no el final de la misma. Es un estado y no un objetivo. Más de esto, aquí.
Pocas cosas merecen tu miedo.
Eres tan fuerte como lo sean tus hábitos.
La mente de principiante nunca se pierde.
Deshazte de la ansiedad por el estatus.
Sigue la situación. Acompaña lo que te pasa, sin lamento.
Reflexiona el doble de lo que hablas.
Si te preocupas por algo que aún no ha pasado te preocupas dos veces.
La manera en la que haces algo es la manera en la que haces todo.
El lugar es aquí, el momento es ahora. Con la presencia llegan los satori.
La mayoría de cosas que te pasan no son graves. Sufre solo por las que lo merecen.
Da las gracias, di te quiero, pide perdón.
Puedes ir deprisa sin sentir prisa. Solo tú te puedes presionar.
Y lo importante: dónde termina esto
No cometas el error de pensar que lo anterior no es práctico.
Yo lo intento aplicar cada día. Es mi Sistema Operativo de Comportamiento.
Lo he llamado “aprendizajes” para disimular lo radical que soy, pero la realidad es que para mí son leyes sagradas.
Códigos maestros a los que acudo para recordar mi filosofía, el carácter que quiero tener.
Practicar estas leyes me acercan a una buena vida, sea lo que sea eso.
No son las ideales, simplemente son las mías. Sin herencias ni imposiciones.
Ahora, tu parte.
Si compartes tu ficha vital (publicarla en Substack es de valientes, pero me vale que lo hagas solo conmigo) prometo leerla con atención y devolverte una pregunta que te revuelva un poco.
Son las únicas preguntas que importan, en realidad.
Recuerda felicitarme el cumpleaños, de paso.


