Cómo construir el año que mereces IV
Entorno, hábitos y la estafa de la motivación.
Si me has hecho caso, tu 2026 ya tiene dos cosas importantes:
Ya sabes lo que quieres ser. Con eso, has definido lo que quieres hacer.
Con objetivos, con sistemas y sin propósitos random inútiles.
Con un poco de suerte, has tirado los zapatos náuticos a la basura, renunciando a todo lo malo.
La parte más difícil empieza ahora. Lo de hacerlo realidad, ya sabes.
Por eso, este email te llega “tan tarde”.
Quería que lo leyeras después del subidón navideño.
Cuando la rutina ha vuelto a nuestras vidas. El estrés. Netflix. La falta de foco. Los emails. Yo es que sin café no soy persona. Las prisas. Instagram. Uf qué frío hace. Glovo. Qué pereza da salir, si no hay luz.
Si aún no has cambiado nada de lo que querrías, estás aprendiendo algo importante:
La motivación es como el Gobierno: no puedes contar con ella.
No me apetece nada es un sentimiento, no un argumento.
Si realmente te has dicho la verdad, y quieres llegar al punto que has definido, está prohibido quedarse quieto.
Si tienes una dirección: haz lo que haga falta para avanzar por ahí.
Para hacerlo cuesta abajo, vengo con dos temas donde debes poner toda tu atención.
Si realmente te focalizas en esto, las posibilidades de conseguir lo que buscas aumentarán muchísimo.
1. Tu entorno lo condiciona todo.
En mayo de 2019 viajé a Nueva Zelanda. Solo, con una furgoneta, donde no podía ni ponerme de pie.
Fueron tres semanas de aventura que me dieron todo lo que buscaba, más un extra que no esperaba.
Volví con una máxima muy radical:
Nunca más en mi vida personas o cosas que no me llenan.
Tolerancia cero con la superficialidad, con herencias insensatas de épocas anteriores.
Me alejé de gente buena, con la que había crecido, pero que ya no resonaba conmigo. Dejé de seguir en redes a todos mis conocidos, incluso a mi hermano, que solo subían contenido personal.
Si quieren contarme su vida, que no sea por malditos stories artificiales, edulcorados.
Y así con todo mi entorno. Fue complicado pero fue consciente.
Gracias a dejar ir, me llegaron cosas nuevas. Personas nuevas.
Con 6 años de perspectiva, puedo confirmarte que esto fue clave para lograr lo que quería: hoy soy mucho más la persona que quería ser.
Me centro en esto, lo de cambiar las personas que te rodean, porque es lo más duro.
No dejarás de beber si el ocio de tus amigos es ir a bares.
No dejarás de fumar si tu pareja se echa un cigarro después de cenar.
Y OJO, porque el peligro también está en lo digital: los mensajes a los que te expones te condicionan igual que las personas de las que te rodeas.
Tu lupa de Instagram te delata. Asegúrate de que te enseña lo quieres ser, no lo que te impide serlo.
Cuidado con los medios digitales y algoritmos variados. Modelan tu visión del mundo.
Lo importante, como ya vimos, es evitar vivir por defecto.
Atiende y respeta lo que le das de comer a tu cerebro.
2. Controla tus días, para dominar tu año.
Con tus objetivos y sistemas definidos, lo único que importa hoy es hoy.
Y mañana, mañana. Y pasado, pasado. Y al otro…Pues eso.
No lograrás un buen año sin llevar el control de tus días.
Te prometo que sin esto, al poco tiempo, no recordarás qué querías conseguir.
Para controlar mis días, uso dos herramientas que son como los discursos políticos: para cualquiera con CI superior a 25.
1. Tabla de seguimiento.
Los hábitos deben seguirse con la misma frecuencia con la que se practican.
Mi gran mayoría de sistemas deben ejecutarse o todos los días o todas las semanas.
Para seguirlos cumplirlos uso una tabla como esta para los diarios:
Y esta para los semanales:
El hábito más importante que puedes adquirir es revisar tus hábitos de forma continua.
Gracias a tener estas tablas presentes, todos los días soy plenamente consciente de lo que consigo.
Además, es una declaración de humildad: me reconozco como bobo, por necesitar algo tan básico. Gracias a eso lo soy un poco menos.
Y recuerda, el seguimiento de esto no me hace más esclavo, sino más libre.
Me da más de lo que quiero, y viceversa.
2. Una libreta con vista semanal
Mi mejora desde el pasado septiembre. Me está funcionando muy, muy bien.
Con esto le doy dirección también a mis semanas.
Cada día, pongo las tres cosas más importantes que deben pasar, o debo hacer.
Esto me evita caer en imprevistos, rutinas, urgencias. Al terminar el día sé si avanzo, o no.
Además, tengo una parte para escribir el resumen de la semana, que me ayuda a reflexionar sobre lo que ha pasado.
No solo lo que consigo, sino problemas que han surgido, temas que me preocupan, cosas bonitas que suceden…
Escribirlas, volver a ellas, también ayuda a no vivir por defecto. Pasan de la rutina al corazón, donde deben estar.
Imagino que hay mil libretas para esto, pero te dejo la mía.
Lo importante es que tenga esta vista:
Y hasta aquí mucho de lo que te puedo contar sobre construir un año que merezcas.
Lo más difícil ha sido elegir qué ignorar. Hay mucho más que podría compartirte.
En cualquier caso, estoy seguro de que, si pones en marcha lo que te he compartido, avanzarás muchísimo.
La última edición de esta serie terminará conmigo abierto en dos.
Voy a contarte mi plan de 2026: objetivos, sistemas, retos y aventuras.
Lo voy a hacer por tres motivos:
Para que veas cómo, una vez aplicado todo, queda la foto final de una persona normal.
Para que el grado de compromiso de mi 2026 aumente. Voy a pasar de no compartir esto con nadie a hacerlo con 300 personas que somos ya.
Porque, desde ese momento, mucho de lo que pasará en Hambrientos será sobre mi plan 2026. Tendrás que decidir si te interesa.




