Cómo construir el año que mereces I
Fundamentos para evitar llantos y quejas
Solo hay tres cosas que van a pasar en la vida, da igual lo que hagas:
Te vas a morir.
Vas a pagar impuestos.
Vinicius va a seguir haciendo el imbécil.
Todo lo demás, podemos mejorarlo.
Mira, la primera página de la primera libreta que escribí es esta:
Ya hablaremos de la magia de las libretas, pero de momento, una proclama:
Notion, muérete.
Después, vinieron páginas parecidas:
Están repletas de intenciones (deseos) que no se cumplían.
Algunas incluso registran mi desesperación:
Ni siquiera enfadarme por escrito funcionaba, vaya. Seguía sin avanzar.
Esto es lo habitual.
Cuando termina un año, el TOP 2 de sensaciones que veo a mi alrededor es:
1. Frustración.
Otro año que termina y no he hecho nada de lo que quería.
Sigo perdiendo el tiempo con un montón de cosas que no me aportan, recuerdo pocos hitos reseñables, pocos logros, mucha rutina, mismos hábitos malos y pocos hábitos nuevos, buenos.
Con el grandioso plan que tenía yo para este año, que lo iba a reventar.
Esta es mala, pero la segunda me revuelve el estómago.
2. Nada.
No tengo sensaciones porque no tengo dirección.
Otro año de inercia, rutina y vida por defecto.
Mantengo los sueños desde hace tiempo, pero siguen a la misma distancia.
Empiezo enero a tope, menos mal los niños ya vuelven al cole, qué romántico San Valentín, a ver si te llamo, Semana Santa, algún viaje de puente, Londres que siempre está bonita, mucho lío en el trabajo, los políticos son todos iguales, mi novia me ha dejado, vacaciones de verano, cada año hace más calor, cuánta gente viaja, dónde está la crisis que no la veo, tío mejor que te deje no te merecía, hazte un selfie, tenemos que ir más al cine, ya llega el frío cómo se nota, alguna visita al tanatorio que te hace pensar…
Y, de nuevo, Navidad.
Mete tu cumpleaños, alguna boda que te hace ilusión, otra a la que vas por compromiso, y tienes la foto habitual.
Y, de nuevo, madre mía qué rápido pasa el tiempo.
Sé que es así porque he estado ahí. Mis libretas me lo demuestran.
Eso sí, a pesar de que soy bastante estúpido, 10 años de intentos me han permitido llegar a un lugar sin reproches ni inercia.
Sigo mejorando (este verano he cambiado cosas), pero lo hago sobre una base muy disfrutona, que diría un cuñado de Boadilla.
Para encontrar tu lugar reprochesfree, estas son las tres ideas clave que fundamentan la serie Construye el año que mereces.
1. La dirección te da felicidad.
No aspiro a hacer más, sino a hacer mejor.
No quiero ser más productivo, sino más feliz.
Es imposible conseguir las dos anteriores si no sabes qué quieres. Qué persona quieres ser. Qué principios rigen tu vida. Qué buscas lograr. Qué te gustaría tener.
Diferenciar entre el deseo y el placer.
Definir horizontes, pero también asideros por el camino.
2. La disciplina te da libertad.
Mi sistema y constancia no me hacen esclavo, me hacen libre.
No pienses que lo que te compartiré estas semanas es una planificación militar de duchas frías y burpees.
Mis brazos se parecen más a los de Barbie que a los de Llados.
Soy una persona del montón intentando ser lo más feliz posible, el mayor tiempo posible.
Y eso lo consigo con rituales, objetivos, sistemas, entorno y hábitos.
La alternativa ya la conozco: he sido esclavo de algoritmos, familiares y amigos.
He sido esclavo de Panrico, de Youtube y del kebab de al lado de casa. De Mr Wonderful y Gary Vee.
Del juicio de conocidos y desconocidos. Del estatus y las apariencias.
He sido esclavo de ideologías.
3. El plan te da el éxito.
Es en el día a día cuando todo se derrumba.
Cuando estás muy liado, cansado, agobiado, desmotivado, enfadado, frustrado, apático, arisco, estresado o despistado.
Y es justo ahí, en la unidad mínima del plan, donde se consiguen las victorias.
Esta parte es la más crítica de todas.
Es la que más he trabajado y refinado durante estos años.
Hasta que he logrado construir una mentalidad de atleta para cumplir un día. Y luego otro. Y otro más. Y el siguiente. Después fallo un día, pero vuelvo a cumplir el siguiente.
Por eso la serie se llama el “año que mereces” porque literalmente tendrás lo que consigas, nada más. El foco estará puesto en ti.
Y eso me lleva a la última idea:
Tu misión: pasar del deseo al compromiso.
El año que mereces será real cuando dejes de desear y empieces a comprometerte.
Por eso, es muy importante descubrir qué te merece la pena realmente. Por qué quieres luchar. Quién quieres ser. Qué te importa realmente. Así estarás dispuesto a pagar el precio que conlleva.
Gracias a todo lo anterior, ahora como mucho mejor, hago más deporte, leo más, veo menos el móvil y, en general, consigo mucho de lo que me propongo.
Y te prometo que soy más estándar que el discurso navideño del Rey.
La próxima semana hablaremos del primer paso para construir el año que mereces: el ritual.
Te animo a que te guardes un día completo para pensar en ti, porque se vienen preguntas (o respuestas) complicadas.
Funciona mucho mejor si cambias tu entorno.
Encuentra un lugar y una atmósfera cómodos para ponerte al frente de preguntas importantes.
Desde ya mismo, el chat está muy abierto para charlar.
Me vendrá genial tener feedback, pero también para aprender de los demás.
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Hay esas libretas… que uso se les dan cuando la tienda de tu barrio te regala una en año nuevo y empiezas a escribir a mano en ellas para ser más consciente de lo que uno escribe y piensa.
Pues si que tienen dado alegrías y frustraciones al verlas.
¿Qué nivel de importancia tendrá el plasmar las ideas/pensamientos en un folio y no en un .docx a nivel profesional? Yo le daría un nivel alto.
Muy interesante Jorge, ahí ando replanteándome cositaa